CUANDO EL POETA SE VA

Angela Ibáñez
Cuando el poeta se va
es una huida, una deserción
en regla del destino
aprendido de la palabra
Cuando el poeta se va
es una fuga,
de la carcel
de la piel,
de las rejas
de los sueños.
Cuando el poeta se va,
abandona
su uniforme
de recluso,
caen de los bolsillos
las sílabas y suenan,
en las piedras de los recuerdos
solitarios. Se petrifican
en las losas del papel,
dónde otros pisan
y levantan de nuevo el polvo,
el olor a vida,
a sudor lejano.
Cuando el poeta se va,
se queda la boca seca,
la sed devora la lengua
que fue fuente
y que acaba yerta.
Cuando un poeta se va,
en el verano
se agosta la siembra
y llora la simiente el otoño
Cuando un poeta se va,
nada llena el vacío
de sus pasos,
ni el eco de sus palabras;
tan sólo
un hombre más
se ha ído.
Solo,
con su vacío,
con la nada,
que ha construído
y guardado,
en sus palabras.

Angela Ibáñez

ibanez.angela@wanadoo.es